DE LO MACRO A LO MICRO

Una mirada con agriquest® y croptical® de la campaña 2019/2020 en la zona núcleo

Teo Dinardo - abril del 2020


La tecnología actual puede ayudar a gestionar diversas necesidades, sobre todo cuando no es posible estar físicamente en el lugar. La teledetección satelital ha demostrado ser una herramienta valiosa para la agricultura, permitiendo pasar de los detalles a nivel campo -necesarios para proporcionar recomendaciones tanto de fertilización o protección de cultivos- a datos a nivel regional o incluso de país; los cuales ayudan a potenciar los niveles de producción y maximizar la eficiencia en el uso de los recursos.


El rápido acceso a grandes volúmenes de información de calidad, presentada de manera amigable, nos permite comprender mejor lo que sucede, anticiparnos, disminuir riesgos y tomar mejores decisiones.
A continuación se muestra, a modo ejemplo, la utilización de herramientas en la nube de Urtechast-geosys™ en el análisis de la zona núcleo de la región pampeana en Argentina durante la campaña 2019/20. Esperamos que este ejemplo, si bien básico, les resulte interesante e informativo.


A NIVEL REGIONAL:


Como se muestra en la imagen 1, si comparamos la situación de los cultivos entre el 27 de enero del 2020, y el promedio de los últimos 15 años, se puede decir que hasta ese momento, la campaña presentaba una situación climática y de desarrollo de los cultivos, de normal a buena. Esto se puede apreciar en las zonas de colores verdes (% superior al promedio de 15 años), con una curva de vegetación por encima de la curva promedio.

Imagen 1:


Posterior a ese período, y al hacer la misma comparación el 10 de marzo (imagen 2), podemos ver colores rojos (% inferior al promedio de 15 años), y una caída brusca y anticipada de la curva de vegetación a partir del 20 de febrero. Esto es debido a una aceleración de la senescencia por efecto del estrés hídrico y térmico bajo el cual se desarrollaron los cultivos.


Imagen 2:


Finalmente, en la imagen 3, si comparamos los extremos entre el 27 de enero y el 10 de marzo del 2020, podemos ver los municipios más afectados, con porcentajes más bajos y coloraciones amarillas-rojas, junto con algunas de las variables climáticas implicadas en dicha caída.


Imagen 3:


Con ayuda de los analistas de geosys™, como se puede ver en este enlace, para el 13 de marzo ya teníamos una expectativa de rendimiento significativamente inferior a la proyección al inicio de la campaña y en los primeros estadíos de desarrollo de los cultivos.


A NIVEL CAMPO:


Si ahora analizamos a nivel campo (en este caso de la zona núcleo sur de la región en cuestión, en el municipio de Rojas y con un cultivo de soja de segunda posterior a trigo), podemos ver una caída en la curva (imagen 4), que denota el estrés sufrido durante la etapa considerada como crítica.

Imagen 4:


Aquellos sectores con menor disponibilidad de napa o menor capacidad del suelo para retener agua (imagen 5), son los primeros en mostrar los efectos del estrés hídrico, agravados por la suma del estrés térmico.


Imagen 5:


Si cruzamos las variables de vegetación, con las topográficas y climáticas (imagen 6 y 7), podemos explicar, en gran parte, los resultados de cada lote en particular.


Imagen 6:


Imagen 7:


La falta de agua en el suelo y la baja humedad relativa impidió compensar la demanda transpiratoria y regular la temperatura interna del cultivo de soja. Si a eso le sumamos profundidad de la napa y limitaciones en el suelo, es de esperarse que algunos sectores muestren pérdidas de consideración en generación de rendimiento, en contraste con otros que lograron mejor estabilidad ante la misma situación.





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